Para cualquiera de nosotros no significa nada, pero para los indios que les desponjen de sus ojos de un par de buenos tiros, les obliga a vagar toda la eternidad ciegos, con más obscuridad de la que para algunos es la muerte.
John Wayne lo sabía. Por eso cuando desenterraron a esos pieles rojas, sacó su revólver y no lo dudo. Descerrajó su colt en las cavidades oculares de los cadáveres. Odio. El ODIO.
La gente de ETA sienten ODIO. Odian lo que no comprenden, odian la Democracia y a los demócratas. Nuestro sistema les permite presentarse una vez más a unas Elecciones. Les dejamos utilizar el sistema que odian. Y a nosotros se nos queda la cara de quien le roban la cartera ante sus propias narices.
Claro, se nos viene a la cabeza el ajusticiamiento de Bin Laden, al menos por la cercanía en el tiempo. Los americanos, demócratas o republicanos, tienen la misma solución ante ataques frontales a su Democracia. Una solución de odio contra odio, de fuego contra fuego, del ojo por ojo, del fin que justifica los medios.
Estoy de acuerdo con los americanos, hay asuntos ante los que sólo cabe una solución, un pensamiento único. Y es una decisión, un posicionamiento, de JUSTICIA: Bildu, los aberchales, los etarras, los del odio, los malos de la película NO PUEDEN ESTAR EN LAS INSTITUCIONES.
Los americanos, su cine, los admiro. Me gusta el Western y las películas de la MAFIA. ¿Violencia? Uf, pues hay un rato de violencia en estos géneros. De grandes enseñanzas en diálogos eternos. Recuerdo cómo Don Vito Corleone le aconsejaba a su hijo, todavía joven e impetuoso, que evitara albergar odio en su corazón: Michael, no odies a tus enemigos, no te permitirá juzgarles.
¿Ajusticiar a Bin Laden? Me parece ejercer odio. Estoy con Don Vito. No me ha gustado esa película. Los americanos las hacen mejores.
